Demián Cabaud emigró en 2001 de Buenos Aires y llevó su jazz al viejo continente. Afincado en Portugal, regresa en forma virtual a Tucumán para ser parte del Festival Internacional de Jazz Independiente, en su jornada de cierre, con actuaciones on line.

“El jazz está compuesto por muchos momentos y ‘géneros’, pero todos forman parte de lo mismo. Es importante transitarlos para aprender que sin lo antiguo, lo moderno carece de sustento. Me gustan muchas cosas del jazz tradicional, así como de la actualidad, pero el mensaje fundamental que rescato y el que me hace adorarlo es el de la búsqueda constante, la libertad y el aprendizaje”, afirma para LA GACETA.

Cabaud estará acompañado en este recital por José Pedro Coelho y Marcos Cavaleiro, con quienes conforma lo que define como “un trío sin instrumento armónico y con una propuesta de improvisación colectiva, prácticamente sin premisas y donde lo libre es el elemento predominante”. “Somos un grupo de amigos que tocamos hace más de 14 años, que compartimos muchas y diversas experiencias musicales y personales juntos; la vida nos hizo compartir emociones fuertes como casamientos, nacimientos de hijos y pérdida de seres queridos. Eso hace que la conexión sea bastante profunda, con mucha empatía, amor y confianza y en un ambiente así, la musica fluye”, describe.

- ¿Cómo valorás este festival en un contexto tan complejo como el que vivimos?

- Para mí, remarca la importancia de la cultura y de su apoyo, y también puedo dar mi contribución en este momento. Me pareció muy bien la propuesta de Leo Vera de ir adelante a pesar de las restricciones; en lugar tan musical como Tucumán, perder un festival de música, sea cual fuere, me hubiese parecido una contribución a la mediocridad.

- ¿Qué caracteriza al jazz que está sonando ahora en Portugal?

- Es una pregunta bastante difícil porque la comunidad artística es grande y variada, por suerte. Una de las cosas que me gusto es que prácticamente todos escriben su música, no es usual hacer tributos o tocar standards y eso da una fuerza creativa muy interesante. Los músicos portugueses siempre estuvieron bastante atentos a lo que pasaba en New York, así que su influencia es notoria. También hay una movida de música improvisada bastante fuerte, con un abordaje es más nórdico que norteamericano.

- ¿Cada pais europeo está definiendo su propio jazz?

- A mí me gusta pensar que cada músico, compositor o grupo tiene su concepción jazzística propia o así debería ser... Claro que hay diferentes influencias o tendencias, pero no creo que un lugar determine un estilo o una corriente. Los artistas que más me inspiran son los que consiguen expresar su voz propia y tienen una actitud frente a la vida.

- Surgiste en el jazz argentino, ¿hay algo particular que te marcó o te atrae?

- Lo mismo que del jazz de cualquier parte del mundo: la originalidad y la creatividad. Me fui de Buenos Aires en 2001 y la comunidad creció de una manera alucinante, no solo en la Capital Federal sino en todo el país. Actualmente hay muchísimos grupos haciendo cosas tremendas y músicos en toda la Argentina tocando con una profundidad hermosa de escuchar. Tengo un cariño especial por mis mentores y estoy siempre atento a lo que hacen Ernesto Jodos y Hernán Merlo.

- ¿Como se atendió a la cultura durante la pandemia en Portugal?

- Tenemos un gobierno socialista y por suerte hubieron muchos apoyos a los artistas. Por supuesto que hay gente que la pasó mal, lugares que cerraron y mucha incertidumbre, pero en lugar de cancelar la actividad, sólo la limitaron bastante. Los conciertos, en general, cambiaron de horarios, son mucho más temprano y con aforo limitado. Algunos teatros adhirieron al sistema de streaming... Ahora que estamos en invierno, la cosa está más complicada por que no hay actividad a la intemperie, pero la perspectiva con las vacunas que se vienen parece ser buena.